La mejor forma de cuidar el oído es limitar la exposición al ruido fuerte, dar a los oídos pausas de silencio, limpiarlos sin bastoncillos y revisar la audición de vez en cuando. Si a eso le suma una alimentación variada y un buen descanso, tendrá una rutina que cuida de sus oídos todos los días.
Ninguno de estos hábitos exige mucho tiempo ni dinero. Lo que marca la diferencia es repetirlos. Veámoslos uno a uno.
1. ¿A qué volumen es seguro usar auriculares? La regla del 60/60
Escuche como máximo al 60 % del volumen y no más de 60 minutos seguidos. Los auriculares con cancelación de ruido ayudan mucho en el metro, el autobús o el avión, porque no necesita subir el volumen para tapar el ruido de alrededor. Muchos móviles permiten fijar un límite de volumen en los ajustes: actívelo.

2. Regale a sus oídos pausas de silencio
Después de un concierto, una boda con orquesta, una mascletà o una jornada en un entorno ruidoso, los oídos necesitan tiempo para recuperarse. Planifique una tarde tranquila, apague la tele un rato y olvídese de los auriculares hasta el día siguiente.
3. Proteja los oídos donde hay ruido
Los tapones de espuma o los tapones para músicos cuestan poco y marcan una gran diferencia en conciertos, partidos de fútbol, en moto o al usar la desbrozadora, el taladro o la cortacésped. Si trabaja en un entorno ruidoso, use siempre la protección que le facilite su empresa.

4. ¿Hay que limpiar los oídos con bastoncillos? Mejor no

Los oídos se limpian solos. Los bastoncillos empujan la cera hacia dentro y pueden irritar el conducto. Limpie solo la parte externa de la oreja con una toalla después de la ducha; si nota el oído taponado, pregunte en la farmacia o a su médico.
5. ¿Cada cuánto revisar la audición?
A partir de los 50 años, una revisión auditiva cada pocos años es una buena idea, y antes si trabaja con ruido o nota cambios. Muchos cambios son graduales y pasan desapercibidos, así que no espere a que los demás le digan que tiene la tele muy alta.
6. Muévase cada día
La actividad física regular es buena para el corazón y la circulación, y una buena circulación importa a todos los órganos, también a los oídos. Un paseo a buen ritmo, la bici o la natación: elija lo que más le guste y hágalo a menudo.

7. Coma de forma variada
La dieta mediterránea es una gran aliada: verduras, fruta, legumbres, cereales integrales, pescado, aceite de oliva y frutos secos aportan las vitaminas y los minerales que el cuerpo necesita a diario. Algunas personas eligen además un complemento específico como Aurivit, que combina extractos de ginkgo y rhodiola con las vitaminas A y B2. Conozca la fórmula de Aurivit en detalle.
8. Duerma bien y gestione el estrés
El cansancio y el estrés no dañan la audición, pero hacen que los pitidos y el ruido resulten más molestos. Un ritmo de sueño regular, cenas ligeras y un rato de desconexión antes de acostarse ayudan. La vitamina B2 contribuye a disminuir el cansancio y la fatiga, y es uno de los motivos por los que forma parte de Aurivit.
9. Esté atento a las primeras señales
- Pide a los demás que le repitan las cosas más a menudo.
- El volumen de la tele no para de subir.
- Las conversaciones en bares y restaurantes le cansan.
- Oye pitidos cuando todo está en silencio.
Cualquiera de estas señales es un buen motivo para pedir una revisión auditiva y para prestar un poco más de atención a sus hábitos. Si los pitidos le preocupan, lea nuestra guía sobre pitidos en los oídos.

Una rutina completa en cinco minutos al día
Revise el volumen de los auriculares, haga una pausa de silencio, salga a caminar, coma bien y tome su cápsula de Aurivit con el desayuno o la cena. Cinco minutos de atención diaria que, sumados, se convierten en años de cuidado. Vea cómo incorporar Aurivit a su rutina.
Hábitos auditivos según la edad
A los treinta, lo más importante es proteger los oídos del ruido: conciertos, auriculares y ocio nocturno. A los cuarenta y cincuenta, conviene sumar revisiones periódicas y estar atento a las primeras señales, como las conversaciones que cansan en los bares. A partir de los sesenta, la revisión auditiva debería ser tan habitual como la de la vista, y una rutina diaria de cuidado cobra todavía más sentido.
El ruido en casa también cuenta
No hace falta trabajar en una obra para exponerse al ruido. La aspiradora, la batidora, el secador de pelo, la tele de fondo todo el día o la música alta en el coche suman horas de sonido cada semana. Algunos cambios sencillos ayudan: bajar un par de rayas el volumen de la tele, alejar la cara del secador, cerrar la puerta de la cocina cuando funcionan los electrodomésticos y aprovechar los momentos de silencio.
¿Y los niños y nietos?
Los hábitos se aprenden en casa. Si tiene niños o nietos, enséñeles a usar los auriculares con moderación y a protegerse los oídos en fiestas y fuegos artificiales. Es un regalo para toda la vida, y de paso le recordará a usted que también debe cuidar los suyos.
Cuidar el oído no es cosa de un día, sino de pequeñas decisiones repetidas. La buena noticia es que nunca es tarde para empezar.
Y recuerde: sus oídos le acompañan toda la vida. Merecen la misma atención que dedica a su vista, a su corazón o a su espalda.

Sume Aurivit a sus hábitos diarios
29 € en lugar de 58 €, entrega a domicilio y pago contra reembolso.